lunes, 24 de julio de 2017
La creatividad
La creatividad es la capacidad del ser humano para reinventar su mundo.
El imlpuso que redimensiona las partículas dirigiéndolas con la fuerza
de la voluntad y el poder de la emoción hacia una meta precisa, material
o inmaterial.
viernes, 5 de mayo de 2017
Lo que es arriba es abajo
Lo que es arriba es abajo,
galaxias internas, partículas espejo.
Nada está fuera, que no esté dentro.
El viaje al exterior del universo
es un viaje hacia nosotros mismos.
Al final del camino nos encontraremos
con unos ojos que nos miran,
y serán los nuestros.
galaxias internas, partículas espejo.
Nada está fuera, que no esté dentro.
El viaje al exterior del universo
es un viaje hacia nosotros mismos.
Al final del camino nos encontraremos
con unos ojos que nos miran,
y serán los nuestros.
martes, 21 de marzo de 2017
La gárgola y el caballo
Hoy he decidido contar una experiencia extracorporal (o metafísica, realmente no sé como calificarla) que me sucedió hace muchos años, más o menos unos 20. Hasta ahora la he contado a muy pocas personas, familiares muy allegados o amigos muy cercanos, quizás por miedo a no ser comprendida o ser tachada de demente. Hoy, a mis 36 años, no me afecta demasiado lo que otros puedan pensar de mí (sobre todo si se trata de desconocidos o de gente que no aprecio) y, en cambio, creo que compartir esta experiencia puede ser enriquecedor, tanto para mí como para quien me lea, porque estoy segura que muchos han vivido eventos similares y, como yo, no los han compartido por miedo al rechazo o a que no los entendieran. Y, precisamente, del miedo trata esta experiencia, de esa fuerza paralizante y destructora que saca lo peor de nosotros. No hablo del miedo instintivo, corporal, que nos avisa de un peligro real y pone nuestro cuerpo en alerta ante un posible riesgo o ataque; hablo del miedo mental, el que nos hace recrear mil escenas terroríficas que podrían pasarnos.
Por muchos años viví dominada por este miedo, hasta tal punto que mi vida se hizo muy difícil, casi imposible de soportar. A los 24 años pasé un año terrible, donde el pánico y los ataques de ansiedad dominaban mi día a día y cualquier nimiedad se convertía, en mi mente, en un riesgo real para mi vida, hasta tal punto que un psiquiatra me recomendó medicación, la cual rechacé porque, sabía que, aunque vivía dominada por el pánico, la única que podría sacarme de esa situación era yo misma...y así fue. No fue fácil y no digo que lo haya superado del todo, el miedo siempre está acechando, esperando una debilidad para poder asomarse y volver a dominarnos. Creo que, de alguna manera, la experiencia que tuve a los 16 años me ayudó a tener confianza en mí misma y poder superarlo.
Era una adolescente y ya hacía un par de años que venía experimentando experiencias extracorporales, esto es, la sensación de salir de mi cuerpo. Esto ocurría normalmente a primera hora de la mañana o cuando me había levantado en la madrugada para estudiar y me volvía a acostar para descansar un poco. En este estado de duermevela, donde mi cuerpo estaba muy cansado pero mi mente todavía activa, solía sentir como mis pies se levantaban de la superficie de la cama y, seguidamente, las piernas...a este punto todavía podía decidir si quería salir o no y, a veces, me negaba (por miedo o cansancio) pero otras veces me dejaba llevar y una parte de mí (aquella que poseía la consciencia) se desprendía de mi cuerpo físico. A veces me veía durmiendo en la cama, otras veía diferentes habitaciones, una vez llegué hasta el puerto de mi ciudad, a veces veía otras personas. En muchas ocasiones las imágenes se proyectaban desde en centro de mi frente en un círculo iluminado. Esta experiencia que quiero relataros fue un poco diferente y más especial para mí por su significado.
Me encontraba, como muchas noches en mi adolescencia, sobrevolando un espacio desconocido. En este caso era un desierto. Poco a poco me fui acercando a la arena dorada. De repente, vi un juego de sombras que se asemejaba a un rostro, se parecía mucho a la famosa cara de Marte y, la verdad, en aquella época me daba pavor cualquier cosa que tuviera que ver con extraterrestres. Por ello, cuando relacioné las imágenes me empezó a invadir el terror y para escapar de aquella situación abrí los ojos, pero al abrirlos una luz extraña iluminaba mi habitación y en la pared al lado de mi cama se encontraba aquel rostro terrorífico del que trataba de huir. Cuando lo vi mejor empezó a transformarse en la cara de una gárgola, y mi miedo se hizo más grande. No sabía qué hacer, estaba paralizada por el miedo pero, de repente el valor se apoderó de mí y mentalmente le dije que no me podía hacer daño, que yo era más fuerte que ella y, como gesto simbólico le eché la lengua. En ese momento la cabeza de la gárgola se giró y su perfil se convirtió en una cabeza de caballo blanco que, en relieve, sobresalía de la pared. Empezó a correr por la pared y al llegar a la altura de mis pies salió del muro y giró hacia mi dirección. De repente comenzó a azotar el viento, siempre en dirección hacia mi cabeza, podía sentirlo entre mis cabellos al mismo tiempo que el caballo, a medio metro sobre mí y con un tamaño muy reducido (de unos 30 centímetros de largo) corría hacia mí. Cuando llegó al cabecero de la cama, desapareció por la pared y luz y viento se calmaron hasta desvanecerse.
El significado de esta experiencia, aunque fue claro para mí desde el principo, tardó muchos años en surtir verdadero efecto. He tenido que superar muchos miedos en mi vida. Pero creo que, precisamente los he superado por la enseñanza de la misma. No me he dejado vencer por ellos y he hecho cosas que para mí merecía la pena hacer venciéndolos.
Muchos pueden calificar esta experiencia de sueño, proyección mental, etc, etc...la verdad, para mí no es tan importante al etiqueta sino lo que me dejó.
Espero que os haya gustado esta historia y espero que os deje una enseñanza como me la dejó a mí. Por favor, contad vuestras experiencias para que yo también pueda aprender de ellas.
Por muchos años viví dominada por este miedo, hasta tal punto que mi vida se hizo muy difícil, casi imposible de soportar. A los 24 años pasé un año terrible, donde el pánico y los ataques de ansiedad dominaban mi día a día y cualquier nimiedad se convertía, en mi mente, en un riesgo real para mi vida, hasta tal punto que un psiquiatra me recomendó medicación, la cual rechacé porque, sabía que, aunque vivía dominada por el pánico, la única que podría sacarme de esa situación era yo misma...y así fue. No fue fácil y no digo que lo haya superado del todo, el miedo siempre está acechando, esperando una debilidad para poder asomarse y volver a dominarnos. Creo que, de alguna manera, la experiencia que tuve a los 16 años me ayudó a tener confianza en mí misma y poder superarlo.
Era una adolescente y ya hacía un par de años que venía experimentando experiencias extracorporales, esto es, la sensación de salir de mi cuerpo. Esto ocurría normalmente a primera hora de la mañana o cuando me había levantado en la madrugada para estudiar y me volvía a acostar para descansar un poco. En este estado de duermevela, donde mi cuerpo estaba muy cansado pero mi mente todavía activa, solía sentir como mis pies se levantaban de la superficie de la cama y, seguidamente, las piernas...a este punto todavía podía decidir si quería salir o no y, a veces, me negaba (por miedo o cansancio) pero otras veces me dejaba llevar y una parte de mí (aquella que poseía la consciencia) se desprendía de mi cuerpo físico. A veces me veía durmiendo en la cama, otras veía diferentes habitaciones, una vez llegué hasta el puerto de mi ciudad, a veces veía otras personas. En muchas ocasiones las imágenes se proyectaban desde en centro de mi frente en un círculo iluminado. Esta experiencia que quiero relataros fue un poco diferente y más especial para mí por su significado.
Me encontraba, como muchas noches en mi adolescencia, sobrevolando un espacio desconocido. En este caso era un desierto. Poco a poco me fui acercando a la arena dorada. De repente, vi un juego de sombras que se asemejaba a un rostro, se parecía mucho a la famosa cara de Marte y, la verdad, en aquella época me daba pavor cualquier cosa que tuviera que ver con extraterrestres. Por ello, cuando relacioné las imágenes me empezó a invadir el terror y para escapar de aquella situación abrí los ojos, pero al abrirlos una luz extraña iluminaba mi habitación y en la pared al lado de mi cama se encontraba aquel rostro terrorífico del que trataba de huir. Cuando lo vi mejor empezó a transformarse en la cara de una gárgola, y mi miedo se hizo más grande. No sabía qué hacer, estaba paralizada por el miedo pero, de repente el valor se apoderó de mí y mentalmente le dije que no me podía hacer daño, que yo era más fuerte que ella y, como gesto simbólico le eché la lengua. En ese momento la cabeza de la gárgola se giró y su perfil se convirtió en una cabeza de caballo blanco que, en relieve, sobresalía de la pared. Empezó a correr por la pared y al llegar a la altura de mis pies salió del muro y giró hacia mi dirección. De repente comenzó a azotar el viento, siempre en dirección hacia mi cabeza, podía sentirlo entre mis cabellos al mismo tiempo que el caballo, a medio metro sobre mí y con un tamaño muy reducido (de unos 30 centímetros de largo) corría hacia mí. Cuando llegó al cabecero de la cama, desapareció por la pared y luz y viento se calmaron hasta desvanecerse.
El significado de esta experiencia, aunque fue claro para mí desde el principo, tardó muchos años en surtir verdadero efecto. He tenido que superar muchos miedos en mi vida. Pero creo que, precisamente los he superado por la enseñanza de la misma. No me he dejado vencer por ellos y he hecho cosas que para mí merecía la pena hacer venciéndolos.
Muchos pueden calificar esta experiencia de sueño, proyección mental, etc, etc...la verdad, para mí no es tan importante al etiqueta sino lo que me dejó.
Espero que os haya gustado esta historia y espero que os deje una enseñanza como me la dejó a mí. Por favor, contad vuestras experiencias para que yo también pueda aprender de ellas.
jueves, 27 de octubre de 2016
Al otro lado (Inicio)
I
Pienso, existo, pienso,
hago, soy, creo, invento, imagino, pienso...
Todo está inmóvil a mi
alrededor, las partículas de polvo se encuentran suspendidas en el
espacio. Las expresiones de la gente han quedado paralizadas en un
crisol de gestos que sólo ahora puedo apreciar. La luz se refleja en
los objetos con una opacidad pegajosa y el oxígeno se ha vuelto tan
denso que casi se puede masticar. Muevo una mano y dibujo en el aire
una estela de luz; pinto espirales y me quedo un rato embobada,
viendo como van disipándose poco a poco desde su extremo.
Las extrañas luces
siguen allí, en lo alto del cielo, también ellas paralizadas, pero
puedo sentir una ligera vibración que llega hasta mis oídos y una
extraña fuerza que hace erizar mis cabellos. Mi mundo se está
desmoronando y tengo el cerebro a punto de estallar. La visión se me
nubla y me cuesta respirar. Debo arrodillarme para no perder el
equilibrio y golpearme contra el suelo. La vibración se hace más
intensa, al mismo tiempo que la luz. Luz y sonido se hacen
insoportables. Sigo arrodillada, tapándome los oídos y con los
párpados fuertemente cerrados pero, aún así, es insoportable.
Siento una fuerza en lo alto que me aplasta contra el suelo y que me
obliga a tumbarme, mis pulmones se vacían de aire y sé que es el
final...
Pienso, existo, pienso,
hago, soy, creo, invento, imagino, pienso...
II
Entreabro los ojos y un
blanco brillante se cuela por el umbral de mis párpados. No sé si
estoy de pie o tumbada, no siento peso, ni presión, ni frío ni
calor; no tengo hambre ni sed, ni dolor... ¿dónde estaré? ¿Será
esto el paraíso? Seguro que no es el infierno, no me sentiría tan
bien...¡qué paz! Podría seguir así toda la eternidad. Abro los
ojos por completo y sólo puedo distinguir un intenso blanco; siento
mi cuerpo pero no puedo verlo. Agito la mano delante de mi cara pero
no consigo percibir ninguna imagen. Una sensación incómoda me
invade y todo se vuelve oscuro. La vibración reaparece y el pánico
se adueña de mí. Peso, presión, frío y dolor trepan
repentinamente desde los pies a la cabeza, aguijoneando cada célula
de mi cuerpo. A lo lejos una puerta se abre mostrando su silueta
trapezoidal. La luz comienza a arañar la superficie de la estancia
donde me encuentro hasta alcanzarme. Puedo ver la punta de mis dedos
arqueados por la tensión.
III
El mundo siempre me
había parecido extraño, como si yo no llegara a formar parte de él
completamente; una pieza de un gran mecanismo que ha sido forzada
para que encajase y que, se sabe, antes o después va a ceder,
causando el colapso de la maquinaria. ¿Por qué estamos en ese
planeta?, ¿con qué fin? A veces me parecía que los humanos éramos
la más extraña forma de vida en la faz de la Tierra. Me quedaba
parada en mitad de la acera y veía pasar a la gente: unos acelerados
y con cara de pocos amigos, otros, la minoría, más lentos y con
expresiones de paz en su rostro; gente que iba hacia su trabajo,
otros a su casa, algunos a una cita importante, a la compra, a la
escuela... todos iban a algún lado, pero...¿hacia dónde?, ¿qué
sentido tenía todo aquello? Los miraba y unos cuantos me miraban
molestos, otros, sorprendidos; la mayoría no se daba cuenta de mi
estática presencia. Después, alzaba el rostro hacia el cielo y lo
veía ahí, celeste, grisáceo, encapotado, daba igual el color que
presentase, para mí era un fiel aliado, un compañero, mi salvación,
tomaba una gran bocanada de aire, como intentando atraer su esencia
hacia mi ser y me volvía a sumergir en la violenta marea de
individuos.
martes, 9 de diciembre de 2014
El pabellón de los desarraigados
Un día me desaparecieron,
entre gritos y golpes aullando.
Un día se me llevaron,
entre tráfico y gente mirando.
Un día, un día,
un día como otros tantos
me sacaron a fuerza de mi vida,
de mi mundo me apartaron.
Con cruel vehemencia,
de mi ser se apoderaron.
Y como a una fiera de circo,
mi identidad anularon.
Y ahora me encuentro aquí,
entre muchos otros, azorado,
en el purgatorio de los sin rostro,
de los que seremos olvidados.
Pasado el tiempo, pasado el tiempo,
su grito irán aplacando,
y nosotros permaneceremos
en el pabellón de los desarraigados.
entre gritos y golpes aullando.
Un día se me llevaron,
entre tráfico y gente mirando.
Un día, un día,
un día como otros tantos
me sacaron a fuerza de mi vida,
de mi mundo me apartaron.
Con cruel vehemencia,
de mi ser se apoderaron.
Y como a una fiera de circo,
mi identidad anularon.
Y ahora me encuentro aquí,
entre muchos otros, azorado,
en el purgatorio de los sin rostro,
de los que seremos olvidados.
Pasado el tiempo, pasado el tiempo,
su grito irán aplacando,
y nosotros permaneceremos
en el pabellón de los desarraigados.
lunes, 8 de diciembre de 2014
El fin
No lo oyó llegar. Estaba ensimismada
mirando el cielo nocturno con sus dos lunas enormes, una rosa
pálido, la otra verde azulada.
- ¿Por qué sigues mirándolas? Ellas
no te van a salvar, lo sabes, ¿no?
Lo sabía, claro que lo sabía, pero
qué importaba y por qué seguía molestándola, ¿lo haría hasta el
final? Ella sólo quería estar tranquila, esperando.
Dos montañas de agua surgieron del
mar, sus cimas de espuma se alargaron, convirtiéndose en tornados
líquidos. Se alzaron hacia las lunas, como queriéndolas alcanzar.
No, claro que ellas no la
salvarían...pero ofrecían un espectáculo tan desgarradoramente
bello.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Lean la entrevista completa en Spanish in tour
Entrevista para Spanish in tour
¿Qué es la literatura para ti?
La Literatura es una forma de expresarse genuinamente humana que une el corazón y la mente para desarrollar un discurso capaz de transportarnos a otros lugares, tiempos, espacios, vivir otras vidas, sentir otros olores, ser empáticos.
¿Qué es la literatura para ti?
La Literatura es una forma de expresarse genuinamente humana que une el corazón y la mente para desarrollar un discurso capaz de transportarnos a otros lugares, tiempos, espacios, vivir otras vidas, sentir otros olores, ser empáticos.
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